En el monte Jura, san Claudio, a quien se considera como obispo y abad del monasterio de Condat (c. 703).
En Egea, de Cilicia, santos mártires Claudio, Asterio y Neón, hermanos, que, según tradición, acusados por su madrastra de ser cristianos, fueron decapitados en tiempo del emperador Diocleciano y del prefecto Lysias.
En la ciudad de León, en Hispania, santos Claudio, Lupercio y Victorio, mártires, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano sufrieron la muerte por Cristo (c. 303/304).
En Paray-le-Monial, de Borgoña, en Francia, san Claudio La Colombière, presbítero de la Compañía de Jesús, que siendo hombre entregado a la oración, con sus consejos dirigió a muchos en su esfuerzo para amar a Dios.
En el litoral frente a Rochefort, en la costa norte de Francia, beato Claudio Dumonet, presbítero y mártir en tiempo de la Revolución Francesa, que siendo profesor, atados sus pies y manos con cadenas, fue recluido en una vieja nave, anclada en el mar, hasta morir enfermo por inanición.
Mártir de la persecución religiosa en España entre 1934 y 1937. Beatificado junto con otros 497 mártires el 28 de octubre de 2007 en Roma.
En el mar, frente a la costa gala de Rochefort, beato Claudio Laplace, presbítero y mártir, que, debido a su sacerdocio, murió por inanición y contagio, encarcelado en una nave de transporte anclada en el mar, en tiempo de la Revolución Francesa.
En un viejo navío, situado en la costa frente a Rochefort, en Francia, beato Claudio Richard, presbítero de la Orden de San Benito y mártir, que, por ser sacerdote, durante la Revolución Francesa fue expulsado de su monasterio y confinado en una nave de trabajos forzados, donde murió de peste, contraída mientras ayudaba a los enfermos cautivos.
En Claudiópolis, de Honoríade, san Tación, mártir (s. inc.).
Tercer sucesor de Pedro. Nacido en Roma, fue elegido en el 88, murió mártir en el 97. Exiliado por el emperador Trajano del Ponto, fue arrojado en el mar con un áncora al cuello.
En Orvieto, de la Toscana, en Italia, beato Clemente de Auximo, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín, que dirigió y promovió la Orden con gran eficacia y adaptó sabiamente sus leyes.