San Félix de Valois
Fundador de la Orden de la Santísima Trinidad (Trinitarios) (siglo XIII)
- ID Santopedia:
- 130
- Nombre:
- Félix
- Significado:
- Feliz, del Latín
- Género:
- Masculino
- Fiesta:
- 20 de Noviembre
- Nacimiento:
- 1127. Valois, Francia
- Muerte:
- 4 de Noviembre de 1212. Cerfroi
- Proceso:
Fue canonizado el 1262 por Urbano IV
Mostrar el mapaVida y milagros de San Félix de Valois
Publicidad
Nació en 1127; murió en Cerfroi el 4 de Noviembre de 1212. Su conmemoración es el 20 de Noviembre. Se apellidaba Valois porque, según algunos, era miembro de la rama real de los Valois en Francia, según otros, porque era nativo de la provincia de Valois.
A temprana edad renunció a sus posesiones y se retiró a un denso bosque en la Diócesis de Meaux, donde se entregó a la oración y la contemplación. En su retiro fue acompañado por San Juan de Matha, quien le propuso el proyecto de fundar una orden para el rescate de los cautivos.
Después de ferviente oración, Félix en compañía de John partió para Roma y llegó al comienzo del pontificado de Inocencio III. Levaban cartas de recomendación del Obispo de París, y el nuevo papa los recibió con la mayor benevolencia y los hospedó en su palacio. El proyecto de fundar la orden fue considerado en varios cónclaves solemnes de cardenales y prelados, y el papa, después de ferviente oración decidió que estos hombres santos fueron inspirados por Dios, y erigidos para el bien de la Iglesia.
Solemnemente confirmó su orden, a la que llamó Orden de la Santísima Trinidad para la Redención de los Cautivos. El papa comisionó al Obispo de París y al Abad de San Víctor para redactar una regla para la institución, la cual fue confirmada por el papa, el 17 de Diciembre de 1198. Félix regresó a Francia para establecer la orden.
Fue recibido con gran entusiasmo, y el Rey Felipe Augusto autorizó el instituto en Francia y lo patrocinó con notables beneficios. Margarita de Blois regaló a la orden veinte acres del bosque donde Félix había construido su primera ermita; y casi en el mismo sitio erigió el famoso monasterio de Cerfroi, la casa matriz de la institución. En el lapso de cuarenta años la orden poseía seiscientos monasterios en casi todas partes del mundo.
San Félix y San John de Matha fueron obligados a partir, el último fue a Roma a fundar una casa de la orden, la iglesia de la cual, Santa María in Navicella, permanece todavía en la Colina Caeclian. San Félix permaneció en Francia para ocuparse de los intereses de la congregación. Fundó una casa en París adjunta a la iglesia de San Maturino, que más adelante llegó a ser famosa bajo la dirección de Robert Gaugin, maestro general de la orden.
Si bien la Bula de su canonización ya no existe, es una tradición constante de su institución que él fue canonizado por Urbano IV en 1262. Du Plessis nos dice que su fiesta se guardaba en la Diócesis de Meaux en 1215. En 1666 Alejandro VII lo declaró santo debido a su culto inmemorial.
Su fiesta fue trasladada al 20 de Noviembre por Inocencio XI en 1679.
(Fuente: enciclopedia católica)
Comentarios de los usuarios sobre San Félix de Valois
Maritza dijo el 18/06/2008: Una fiesta en el Cielo
San Félix de la casa real francesa de los Valois había dejado la corte real se había hecho monje y había fundado la orden de la Santísima Trinidad para la liberación de los prisioneros. En aquel entonces fueron capturados muchos cristianos por los sarracenos o los corsarios en pequeñas batallas navales y llevados a África del Norte. Muchos muchísimos le deben al santo a su obra y a sus religiosos la libertad y la vida. Estos tenían un voto especial: si no había ya dinero para rescatar a los cristianos ellos mismos se entregarían al cautiverio en reemplazo de los prisioneros para lograr así su libertad.
Félix había llegado a los 85 años. Se celebraba la fiesta de la Navidad. Luego de una colación austera en la Nochebuena los monjes habían cantado las vísperas (la oración de la tarde de la Iglesia). Luego se acostaron para dormir unas horas para estar descansados para la celebración de la Misa más importante de la fiesta la Misa de Gallo a medianoche. El santo escuchó que el reloj daba las 11.30. Se alistó rápidamente y bajó a la capilla unos minutos antes de las doce. El recinto estaba pródigamente iluminado en todas partes ardían velas y lámparas de aceite. Las ramas de los pinos derramaban su perfume. Pero Félix se admiraba porque veía que todos los asientos del coro estaban ocupados. Se fue a su asiento y a pesar de su severo recogimiento habitual no podía impedir de echar una mirada alrededor. Miraba y vio que ninguno de sus monjes estaba presente. En sus asientes estaban sentados los santos ángeles de los cuales irradió una luz esplendorosa. En el lugar del Superior de la Orden estaba sentada la Madre de Dios la Virgen María. Algunos ángeles eran los salmistas y entonaron los himnos y salmos. Otros ángeles proclamaron las lecturas. Todo el coro de los ángeles cantaba los salmos con sus antífonas como es costumbre en Navidad. Lo especial era que esta celebración tenía una armonía especial celestial. Las voces entonaban con precisión las ceremonias eran llevadas con suma solemnidad había una especie de gloria que los cubría todo. A Félix se le rebosó el corazón de gozo. Nunca había vivido así una Navidad.
Por fin llegaron los monjes del convento. Es que el santo se había levantado una hora demasiado temprano. Los frailes preparaban todo para la celebración de la Misa de Gallo y los cantos de la celebración de Navidad. Descubrieron a su venerado patriarca sentado en su lugar inmóvil el rostro inundado de alegría. Le preguntaron: ¿Qué ha sucedido?. Les dijo: Ya he celebrado la Navidad con los ángeles y la Madre de Dios la Virgen María. No me distraigan o no podré seguirles en el canto de los salmos. Luego inclinó su cabeza sobre el libro de los salmos. Había muerto. Podía continuar la celebración de Navidad en el cielo y cantar con los ángeles.
Los monjes comenzaron pronto la Misa de medianoche. No estaban tristes por la muerte de su fundador. Su corazón estaba lleno de alegría porque sabían que los ángeles ya habían comenzado a celebrar la fiesta y que ellos cantaban en el lugar de los ángeles.
* * * * * * * * * * * *
No hay por qué envidiar a estos buenos monjes. Una fiesta celestial la tenemos nosotros también cada domingo cada día. Es la Santa Misa. Cuando viene Cristo vienen con Él todos sus santos. Él viene para orar con nosotros para hablarnos para ser nuestro sacrificio y nuestra comida. Allí no pueden faltar los santos ni los ángeles.
Los ángeles y santos son mencionados en la Santa Misa. Alrededor de cuarenta nombres son proclamados en el cánon romano (las oraciones de la Misa alrededor de la Consagración) . El canto de Santo Santo Santo nos hace unirnos al canto de los ángeles. Esto no se hace en sueños o por medio de ritos rutinarios. Cuando se llama a los santos ellos están invisiblemente presentes. Se menciona a los ángeles se canta su canto. Ellos están allí y cantan con nosotros. Ángeles y santos rodean invisiblemente el altar durante la Santa Misa. Ellos llevan nuestros dones al Padre. Ellos hacen de la Misa una fiesta del cielo en medio de nosotros.
http://accionscolopi.es.tl/Una-fiesta-en-el-Cielo.htm
